miércoles, 24 de septiembre de 2014

Construcción industrializada, arquitectura modular y A-cero TECH.


          A estas alturas de la película, nadie pone en duda que el sector de la construcción, tal y como lo conocemos hasta ahora, adolece de muy mala salud. Esta es la razón principal, por la que todos los profesionales de la construcción deberiamos pararnos a reflexionar. Sabemos que esta mala salud viene dada por las condiciones socio-económicas actuales, por el exceso de viviendas producidas, así como por el encarecimiento exponencial que sufrió, especialmente a partir de la reforma de la ley del suelo de 1998. Pero no todo lo debemos achacar a causas externas. Quizá no sea mala idea realizar una autocrítica y hacernos una serie de preguntas:

          ¿Es la construcción tradicional el modo más adecuado de construir? ¿Acaso es el más rápido? ¿Están justificadas las emisiones de carbono producidas durante la construcción? ¿El control de calidad es el adecuado? ¿Los acabados y calidades se corresponde con lo esperado? ¿La especialización es la apropiada? ¿Es razonable la cantidad de material de desecho que se produce? ¿Es éste un sector ejemplar en cuanto a siniestralidad laboral?

          Pues bien, la respuesta a todas y cada una de estas preguntas es NO. Sin embargo, podemos, como en otros sectores, hacer un ejercicio de renovación completa, dicho de otra manera, podemos reinventarnos, consiguiendo de esta manera que la respuesta a estas preguntas sea un SI.

          Una de las formas de reinvención posible pasa por potenciar la ya conocida construcción industrializada o modular. Este sistema está basado en los sistemas de montaje en cadena, donde la producción se realiza completamente en fábrica, utilizando materiales y procesos estandarizados sujetos a exhaustivos controles de calidad. En fase de proyecto todo debe ser diseñado y controlado de antemano, no existiendo lugar a la improvisación. Por otra parte, el proceso productivo se ajusta milimétricamente a una planificación, evitando de esta manera la más mínima desviación tanto en plazo de ejecución como en precio. Una vez producidos los componente de la vivienda, se transportan a su ubicación definitiva para su ensamblaje, pudiendo tener la casa totalmente terminada y lista para vivir en un tiempo record y sin necesidad de hacer remates final de obra, limpiezas, ni documentación “As built”.


          En líneas generales, podemos decir que este tipo de construcción, permite reducir costes y plazos, siendo además un garante de calidad.

          Afortunadamente, en nuestro país ya empezamos a ver iniciativas de este tipo. Una de las más desarrollada es la llevada a cabo por el estudio de arquitectura A-cero capitaneada por Joaquín Torres y Rafael Llamazares. Esta iniciativa se hace llamar A-cero TECH  y es llevada a cabo en su fábrica de Ribarroja – Valencia donde diariamente trabajan 41 empleados, pudiendo estar trabajando simultanemente en seis viviendas




          La marca Acero –TECH, es un referente en este tipo de arquitectura y construcción aportando tanto soluciones estándar como personalizadas, tal y como podemos leer en su web:

           “En esta apuesta por la construcción industrializada, inicialmente se desarrollan dos tipos de vivienda de 85 m2 desde 94.000€ y 107 m2 desde 118.000€, aunque en la actualidad existen ya más de 12 modelos de viviendas estandarizadas. Con este mismo sistema constructivo se pueden realizar modelos personalizados. Con un plazo de construcción de 20 semanas. Se entregan completamente equipadas y terminadas incluyendo baños, cocina, calefacción e iluminación. Además se ofrece la posibilidad de contratar interiorismo, paisajismo, cierre de parcela, piscina... etc

… este sistema no es exclusivo de la construcción residencial, sino que el mismo sistema puede ser aplicado a otras tipologías edificatorias tales como colegios, oficinas, residencias de estudiantes y ancianos...etc. Cualquier edificación es susceptible de ser industrializada.



          Esperamos que esta sea la punta del iceberg de una manera de hacer emergente que de impulso a este sector en vías de extinción, en ocasiones obsoleto y repleto de malas prácticas que han potenciado la crisis en la que está inmerso.


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